Según un reciente parte de prensa de la ACS, científicos Brasileños han logrado desarrollar un proceso para producir nano fibras celulosicas que sirven como refuerzo en materiales compuestos. Las fibras son costosas pero poseen propiedades mecánicas muy atractivas como gran resistencia y bajo peso. Según el informe, los materiales serían útiles por ejemplo en la industria de automóviles.
Los fantásticos microcontroladores.
Los microcontroladores son chips que pueden llegar a costar 1-2 dólares estadounidenses (o más también dependiendo de su complejidad) y contienen un gran número de funciones. Son programables como una minicomputadora, pero poseen también elementos extras como conversores analógico-digital (muy util para conectar sensores).
Poco a poco el uso de los mismos se va facilitando al crearse herramientas más amigables para programarlos.
Poco a poco el uso de los mismos se va facilitando al crearse herramientas más amigables para programarlos.
Con un nuevo diseño y uno novedoso teclado de silicón con superficie sellada, los instrumentos son muy sencillos de operar. Los instrumentos robustos y a prueba de agua (IP67) están disponibles en tres líneas de modelos diferentes:
• La serie 3110 para pH, o Conductividad con sencillos y funcionales medidores portátiles para aplicaciones estándar.
• Los medidores de la serie 3210 para pH, DO o conductividad ofrece una pantalla con luz de respaldo para guía óptima del usuario y mejoradas características de medición.
• La serie 3310 con una característica especial: Una memoria de 5000 registros junto con un registrador de datos y una interfase USB lo convierten en un verdadero instrumento de campo para mediciones clásicas de pH, DO, o Conductividad así como en un confiable registrador de datos para colección extensa de datos en el campo.
Un nuevo material de construcción ecológico es capaz de resistir la embestida de huracanes
Se trata de de una mezcla de fibra de yute y de plástico que puede flotar
Cuando un huracán azota una zona costera en un país pobre, las construcciones allí asentadas caen como si fueran de papel. Ahora, ingenieros de la Universidad de Alabama en Birmingham están haciendo pruebas para desarrollar un material de construcción lo suficientemente barato y resistente como para aguantar las embestidas de huracanes o tsunamis. En concreto, están probando una mezcla de fibra de yute, un árbol muy común en Bangladesh, donde se hace esta investigación, y plástico. Según los responsables del proyecto, el nuevo material sería ligero, muy resistente y a disposición de mucha gente, ya que tendría un precio bajo. Otra de sus características es que permitiría que una construcción se separase de sus cimientos y flotase ante una eventual inundación. Por Raúl Morales.Ingenieros de la Universidad de Alabama en Birmingham (UAB) están dando los primeros pasos para crear un material ligero y maleable susceptible de ser usado en la construcción de cimientos y paredes en edificios. Según los responsables de esta investigación, el nuevo material no se partiría y flotaría, por ejemplo, en caso de tsunami o huracán.
El profesor de ingeniería Nasim Uddin encabeza esta investigación, parte de la cual se hace en colaboración con la Universidad de Brac, en Bangladesh, un país especialmente castigado por situaciones meteorológicas adversas. En concreto, se están estudiando compuestos a partir de fibras naturales. La ventaja de estos materiales es que permitirían la construcción de edificios baratos en lugares costeros y, al mismo tiempo, serían capaces de aguantar las fuertes embestidas de, por ejemplo, un huracán.
“Los habitantes de las zonas costeras se enfrentan a serios peligros, pero es posible imaginar una casa que todavía esté ahí después del paso de una tormenta”, comenta Uddin en un comunicado.
El yute
Uddin trabajará estrechamente con investigadores locales para estudiar la flexibilidad y fiabilidad de edificios costeros baratos pensados para aguantar huracanes y construidos a partir de compuestos que no dañen el medio ambiente. Concretamente se está probando una mezcla de fibra de yute, uno de los árboles más comunes en Bangladesh, y plástico para formar un material ultra fuerte.
Las casas construidas al modo tradicional se caen como un castillo de naipes cuando son golpeadas por la fuerza de un huracán. El trabajo de Uddin se centra en ir más allá de los materiales tradicionales y en buscar materiales más “inteligentes”. Antes de probar con fibras vegetales, el mismo equipo de la UAB creó un material a partir de polímeros llamado Structural Insulated Panel (SIP).
Para crearlo, usó materiales parecidos a los que se emplean de manera habitual en la industria aeroespacial del motor y que poseen cualidades superiores a otros materiales de construcción más corrientes. Ahora, la gran novedad es conseguir un material de características similares, pero con fibras vegetales.
“La idea es encontrar la manera de diseñar un material más ecológico, que esté disponible localmente y a un precio sustancialmente menor. Además, debe permitir construir casas y estructuras más fuertes que las actualmente levantadas en la línea costera”, comenta Uddin.
El trabajo se centra ahora en ver si una casa hecha a partir de fibra de yute es lo suficientemente fiable. Además, los investigadores están intentando resolver los retos arquitectónicos de un material así para poder implementarlo cuanto antes en situaciones reales.
Una casa flotante
Según Uddin, la nueva tecnología sería ligera y permitiría a una edificación o estructura resistir a un huracán y su posterior inundación sencillamente flotando. La idea es que la construcción se “libere” de sus cimientos según el nivel de las aguas va subiendo.
El nuevo material sería de gran ayuda en zonas tradicionalmente azotadas por huracanes, como la propia Bangladesh, aunque también podría aplicarse en zonas costeras estadounidenses de Alabama, Florida o Nueva Orleans, donde estos fenómenos son habituales.
Bangladesh es, sin embargo, un lugar ideal para llevar a cabo esta investigación. Se trata de una nación propensa a estos desastres y que está, además, muy densamente poblada. Estas dos características la hacen única para probar y comprender el potencial real de la nueva tecnología cuando ésta es aplicada en situaciones reales.
Por otro lado, la Universidad de Brac ha llegado a un acuerdo con una de las organizaciones no gubernamentales más importantes del mundo para establecer una red y la infraestructura necesaria para implementar la nueva tecnología de fibra de yute sobre el terreno.
“Es un país pobre con una comunidad costera todavía devastada por estas tormentas”, comenta Uddin. “Un tormenta puede matar a millones de personas. Si nuestra tecnología se puede aplicar aquí, también podrá salvar muchas vidas en los Estados Unidos o en cualquier parte”.
El profesor de ingeniería Nasim Uddin encabeza esta investigación, parte de la cual se hace en colaboración con la Universidad de Brac, en Bangladesh, un país especialmente castigado por situaciones meteorológicas adversas. En concreto, se están estudiando compuestos a partir de fibras naturales. La ventaja de estos materiales es que permitirían la construcción de edificios baratos en lugares costeros y, al mismo tiempo, serían capaces de aguantar las fuertes embestidas de, por ejemplo, un huracán.
“Los habitantes de las zonas costeras se enfrentan a serios peligros, pero es posible imaginar una casa que todavía esté ahí después del paso de una tormenta”, comenta Uddin en un comunicado.
El yute
Uddin trabajará estrechamente con investigadores locales para estudiar la flexibilidad y fiabilidad de edificios costeros baratos pensados para aguantar huracanes y construidos a partir de compuestos que no dañen el medio ambiente. Concretamente se está probando una mezcla de fibra de yute, uno de los árboles más comunes en Bangladesh, y plástico para formar un material ultra fuerte.
Las casas construidas al modo tradicional se caen como un castillo de naipes cuando son golpeadas por la fuerza de un huracán. El trabajo de Uddin se centra en ir más allá de los materiales tradicionales y en buscar materiales más “inteligentes”. Antes de probar con fibras vegetales, el mismo equipo de la UAB creó un material a partir de polímeros llamado Structural Insulated Panel (SIP).
Para crearlo, usó materiales parecidos a los que se emplean de manera habitual en la industria aeroespacial del motor y que poseen cualidades superiores a otros materiales de construcción más corrientes. Ahora, la gran novedad es conseguir un material de características similares, pero con fibras vegetales.
“La idea es encontrar la manera de diseñar un material más ecológico, que esté disponible localmente y a un precio sustancialmente menor. Además, debe permitir construir casas y estructuras más fuertes que las actualmente levantadas en la línea costera”, comenta Uddin.
El trabajo se centra ahora en ver si una casa hecha a partir de fibra de yute es lo suficientemente fiable. Además, los investigadores están intentando resolver los retos arquitectónicos de un material así para poder implementarlo cuanto antes en situaciones reales.
Una casa flotante
Según Uddin, la nueva tecnología sería ligera y permitiría a una edificación o estructura resistir a un huracán y su posterior inundación sencillamente flotando. La idea es que la construcción se “libere” de sus cimientos según el nivel de las aguas va subiendo.
El nuevo material sería de gran ayuda en zonas tradicionalmente azotadas por huracanes, como la propia Bangladesh, aunque también podría aplicarse en zonas costeras estadounidenses de Alabama, Florida o Nueva Orleans, donde estos fenómenos son habituales.
Bangladesh es, sin embargo, un lugar ideal para llevar a cabo esta investigación. Se trata de una nación propensa a estos desastres y que está, además, muy densamente poblada. Estas dos características la hacen única para probar y comprender el potencial real de la nueva tecnología cuando ésta es aplicada en situaciones reales.
Por otro lado, la Universidad de Brac ha llegado a un acuerdo con una de las organizaciones no gubernamentales más importantes del mundo para establecer una red y la infraestructura necesaria para implementar la nueva tecnología de fibra de yute sobre el terreno.
“Es un país pobre con una comunidad costera todavía devastada por estas tormentas”, comenta Uddin. “Un tormenta puede matar a millones de personas. Si nuestra tecnología se puede aplicar aquí, también podrá salvar muchas vidas en los Estados Unidos o en cualquier parte”.
| EL USO DE COBRE EN ENTORNOS SANITARIOS AYUDA A PREVENIR INFECCIONES | |
Los resultados de la segunda fase de los ensayos clínicos realizados en el Hospital Selly Oak (Reino Unido) por investigadores de la Universidad de Birmingham concluyen que el uso del cobre en superficies de contacto, en combinación con una óptima estrategia para la prevención de infecciones, puede reducir ampliamente el riesgo de contraer infecciones en los hospitales y centros sanitarios. Se confirma así el papel que juegan las superficies de cobre, gracias a sus propiedades antimicrobianas, como complemento básico a la limpieza rutinaria para mejorar la higiene ambiental en estos entornos clínicos. En esta segunda fase del estudio, una amplia selección de las superficies de contacto habituales que se tocan con mayor frecuencia tales como pomos y tiradores de puerta, pasamanos, carritos, grifos o los raíles de las camas fueron reemplazadas por sus equivalentes de cobre antimicrobiano en una sala de medicina general del hospital Selly Oak. Durante los seis meses de estudio, se tomaron muestras de las superficies de cobre y de las superficies de control, como mínimo 90 minutos después del turno de limpieza de la mañana y antes del turno de la tarde. Se compararon los niveles de contaminación microbiológica entre las superficies de cobre y las que se utilizan habitualmente. Los resultados han puesto de manifiesto que los mayores niveles de contaminación se encuentran en los baños de los pacientes, sobre todo en las cadenas de las cisternas y los mandos de los grifos hechos de acero cromado así como en los interruptores de luz y los asientos de los inodoros hechos de plástico. Los estudios concluyen que cuando estos objetos son de cobre, la reducción de la contaminación es muy significativa. Las superficies contaminadas actúan como reservorios de microorganismos patógenos, los cuales pueden ser transferidos a las manos del personal médico, los pacientes y los visitantes. Este estudio muestra que, aunque se tenga un buen protocolo de limpieza, las superficies en los entornos sanitarios pueden contaminarse. La carga microbiológica, incluyendo la presencia de los microorganismos responsables de las infecciones adquiridas en hospitales, mostró una importante reducción entre limpieza y limpieza en las superficies de cobre frente a las de los materiales habituales. |

